Grupo Gen Arquitectura

Reurbanización de la Plaza de la Iglesia de Nuestra Señora de la Piedad, Azuara (Zaragoza)

Estado: Construido. Sin mobiliario urbano

Año: 2020

Promotor: Ayuntamiento de Azuara

Tipo: Diseño urbano / Patrimonio

Grado de protección: Entorno de Bien de Interés Cultural (2001)

Superficie: 2.632 m2

Presupuesto: 297.653,97 €

Proyecto: Grupo Gen Arquitectura

Dirección facultativa: Grupo Gen Arquitectura

Constructor: Fase 1: Carmelo Lobera S.L. / Fase 2: Julio Fleta Chapartegui / Fases 3, 4 y 5 Construcciones Azuobras S.C.

Supervisión arqueológica: Pedro Rodríguez Simón

La Iglesia de Nuestra Señora de la Piedad, perteneciente al modelo de iglesia-fortaleza difundido en Aragón durante la Baja Edad Media, se encuentra en la zona Sur del núcleo de Azuara, en el cambio de cota más significativo del municipio, dominando la vista sobre el río Cámaras. Inicialmente disponía de cabecera recta y una gran nave única de dos tramos, con capillas laterales cubiertas con cañón apuntado. Fue ampliada en el siglo XVIII, momento en el que se cambió su orientación y se habilitó el ingreso por la antigua cabecera.

En el entorno de la Iglesia no existía una plaza como tal, sino que el conjunto de viales perimetrales que la rodeaban recibían esta denominación, así como dos espacios situados al Norte y al Sur de la Iglesia que por sus características y morfología, han sido utilizados históricamente para diferentes usos (mercados ambulantes, celebración de fiestas patronales, etc).

La degradación del espacio circundante y la configuración formal del mismo debido a la proliferación del automóvil, provocaron que la Plaza de la Iglesia se convirtiera en un espacio únicamente de paso de vehículos, pues sigue siendo un punto clave en las conexiones Norte-Sur de la localidad, articulando los equipamientos municipales con el núcleo de la población. Las distintas reformas realizadas en su entorno han ido superponiendo “capas” de pavimentos que han aumentado la cota de la rasante que da el acceso a la misma. En la última gran reforma se le arrebató superficie de escaleras en favor de la circulación rodada.

La propuesta de reurbanización genera un espacio urbano amplio y continuo en el que convivan áreas de estancia de peatones con la mínima circulación rodada, para no seccionar las comunicaciones del núcleo urbano y dar cabida a toda clase de usos públicos. Además, busca la eliminación de barreras arquitectónicas existentes y la integración de espacios ajardinados.

La idea esencial de la propuesta es una Iglesia con dos plazas, Plaza Norte y Plaza Sur, que se contraponen y se complementan, una Plaza “roja” de actividad y una Plaza “verde” de reposo y contemplación, tratando de dotar a los diferentes espacios de estancia de personalidad propia. Para ello, se envuelve la iglesia, mediante un aparejo es espiga de adoquín en tono rojizos, dotándola de una zona de respeto para el peatón. Dicha decoración, es rescatada del único contrafuerte de la iglesia que contiene decoraciones geométricas. Los viales y aceras se resuelven mediante diferentes despieces de piezas prefabricadas en tono gris-ocre. El mobiliario urbano proyectado se resolvía mediante grandes piezas de hormigón de color caliza ocre que se adecuaban a cada uno de los espacio, ofreciendo un juego de masas entre la gravedad de dichos bloques (ampliación barroca de la iglesia realizada en bloques de caliza) y la liviandad del adoquín rojo (en referencia a la iglesia original de ladrillo). Lamentablemente, el mobiliario urbano colocado finalmente, no obedece a las indicaciones del proyecto.

Para integrar el acceso de la Iglesia con el espacio público reurbanizado se recurre a una gran plataforma de piedra caliza dinámica y desbordante, haciendo que la escalera pertenezca al lenguaje de la portada (Barroco del s.XVIII). La transición de exterior a interior queda de esta manera dignificada, haciendo que el interior del templo desborde generosamente hacia el exterior diluyendo el tránsito entre Iglesia y Plaza. En la propuesta se integra una rampa lateral donde el desnivel a salvar es menor consiguiendo de esta manera hacer accesible el interior de la iglesia.

El proyecto contempla la generación de una serie de bancadas que salven la gran pendiente existente en el vial Oeste, pasando a ser peatonal y únicamente accesible con vehículo para los propietarios. Las bancadas generadas para dar acceso horizontal a las viviendas generan una serie de espacios intermedios entre lo público y lo privado que se tratan de manera especial y propician el encuentro y reunión de vecinos entorno a las entradas de vivienda, rescatando las zonas de “fresca”.